Orientación

 

Los Padres “sostén de los hijos”

 

 Lo que un niño necesita para poder iniciar con éxito y tranquilidad la etapa escolar, es que los padres puedan ser un firme sostén para guiarlos, y no una muleta para suplir su cojera. Los padres “sostén” son aquellos capaces de acompañar la frustración escolar de sus hijos manteniendo su lugar.  Los que saben inculcar en sus hijos el valor del esfuerzo y la perseverancia. Existen tres aspectos muy importantes en los que debemos hacer hincapié los padres para allanar el camino que un niño deber recorrer en la escuela:

  • ·        Enseñarle a valorar el esfuerzo.
  • ·        Combatir la creencia de que un error es algo malo.

 ·        Fomentar en él la capacidad de reponerse de un traspié y   comenzar de nuevo. Estos tres elementos son tan importantes que vale la pena explayarnos un poco sobre cada uno. El valor al Esfuerzo: Es determinante que un niño aprenda que no puede asegurar gran parte de su éxito mediante el esfuerzo y la dedicación.  Explica Michelle Borda en su libro La autoestima de tu hijo.  El error como camino: No es posible predicar sobre el valor del esfuerzo y la perseverancia si no les inculcamos a los niños la tolerancia entre los errores y los fracasos. El error es parte del trayecto hacia el conocimiento.  Resulta primordial darles la oportunidad y la tranquilidad de equivocarse, errar y cometer faltas y volver a empezar.  Quien no tiene la capacidad de aprender de sus propios errores sufrirá serias limitaciones en su vida. El niño que soporta cometer errores tiene la tranquilidad de admitir que se equivocó. ¡Y que por eso no se cae el mundo! Para enseñarle a admitir sus errores, una buena estrategia es que los padres cuenten anécdotas de sus infancia, momentos en los que sufrieron un traspié y pudieron resolverlo.  A los niños les encantan esas historias, ya que se imaginan sus padres pequeños, y las disfrutan. Borrar y comenzar de nuevo Existen Conductas que dan cuenta de la tolerancia a la equivocación que tiene un niño.  Por ejemplo, si ante un error arranca la hoja y la estruja antes de arrojarla al cesto, es porque tiene baja tolerancia a la frustración.  Si en cambio decide copiar de nuevo el dictado para retener la ortografía de las palabras difíciles, el pequeño estudiante da muestras de tener buena predisposición a aprender de sus errores.  Explica Borba en el libro antes citado: Es una pena ver cómo muchos niños limitan sus oportunidades de éxito escolar porque se rinden ante la primera dificultad.  Ven al error como un fracaso que lesiona su autoestima y bajan los brazos.  Borba propone para estos casos una simple estrategia de sostén.

  • ·         Conversar tranquilamente con el niño sobre la equivocación, sin criticarlo ni mostrar enojo.
  • ·         Preguntarle qué puede aprender de ese error, por ejemplo, a escribir bien la palabra “jabalí” o a tomarse más tiempo para repasar las sumas y las restas.
  • ·         Consolarlo; el niño lo necesita.  Su ego ha sido herido y requiere atención y cariño.

  Para poner en práctica

 Si quieren ser padres “sostén” para sus hijos en la etapa escolar, tomen en cuenta estas sugerencias:  

  • ·       Reserven un lugar fijo en la casa para que allí el niño realice sus tareas.
  • ·       Ayúdenlo a ordenar el material de estudios, cuadernos, útiles y libros.
  • ·       Eviten instalar un televisor en la habitación donde va a realizar sus tareas
  • ·       Prevean que ese lugar sea ventilado, con buena luz y con un asiento adecuado.
  • ·       Incentívenlo para que realice sus tareas día por día, a los efectos de no llegar con demasiadas cosas pendientes a la clase.
  • ·       Explíquenle que es muy importante prestar atención en clases, ya que eso facilitará el estudio.
  • ·       Creen un balance armónico entre las tareas y los momentos de distracción.
  • ·       Propónganle que les explique lo que está estudiando y hagan con él relaciones entre lo que estudia y otros temas.
  • ·       Estimulen la consulta con otros libros, con enciclopedias y diccionarios, en papel o en internet.
  • ·       Por ningún motivo les hagan las tareas o un trabajo práctico especial.